Señores periodistas,
La ciudadanía necesita saber en qué estado quedó el país luego del terremoto, cierto. Las personas tienen derecho a conocer los desaciertos del gobierno en su gestión de esta catástrofe, sin duda. El pueblo merece conocer la realidad de la gente más perjudicada por el terremoto y por la mala gestión, sí. Y es trabajo de ustedes, los periodistas, que esas necesidades de información queden satisfechas, totalmente de acuerdo.
Pero lo que algunos de ustedes (no todos, por supuesto) hacen responde más bien a otros intereses. La realidad se presenta incompleta o modificada en los medios con tal de llamar la atención de la audiencia y ganar rating; las historias trágicas son exageradas mientras los finales felices son ignorados con tal de que la noticia sea más llamativa; se prefiere buscar culpables en lugar de soluciones prácticas. Y en cierta medida es lo que corresponde, pues no es culpa de ustedes que las historias alegres no le interesen a nadie. Pero hay un límite, y en estas dos semanas desde que ocurrió el terremoto, ustedes, señores periodistas, lo han traspasado.
La ONEMI ha estado trabajando desde el comienzo para ayudar a los damnificados, y por supuesto que ha sido sobrepasada por las circunstancias. Sin embargo, ¿ayuda en algo buscar culpables por estos problemas?, ¿acaso la ONEMI y el gobierno no tienen suficiente presión encima sabiendo que hay miles de personas esperando ayuda urgente? Esto es una emergencia, señores periodistas, y lo que las instituciones necesitan es libertad para trabajar de la mejor manera posible, dejando de lado problemas políticos y de imagen; ya habrá tiempo para preocuparse de ellos una vez superados los problemas. Dedicarse a criticar, buscar culpables, y mostrar siempre lo peor de la situación sólo entorpece su labor, lo cual perjudica a miles de personas. “La ONEMI tiene que recuperar sus espacios como corresponde, y no podemos seguir sometidos a una presión periodística por buscar culpabilidades”, ha dicho la recién renunciada Cármen Fernández.
No defiendo a este gobierno, solamente destaco que el trabajo de ustedes, tiene el poder de ayudar u obstaculizar, quizás mucho más de lo que se sospecha. Un gran poder viene con una gran responsabilidad, reza la trillada frase. Háganse cargo, señores periodistas, de la responsabilidad de su profesión.